¡MUERTE! PASO LENTO
Hebra por hebra,
Se desliza la madeja.
Palabra hablada o escrita,
Por un borracho parido.
Palabras que rezan a la luna,
Donde brotan versos dormidos.
¡Espuma de poeta!
Mar que baila en un mensaje de llantos,
Canciones muertas.
Oscuro nublo de mente,
Palabra hablada o escrita,
Por un borracho parido.
Cañones erectos abren brecha.
Y los años caminan junto al recuerdo,
¡Recuerdos que enseñan!
Dolor de hombre peregrino paciente como el tiempo.
Tinta que juega y ordena palabras perfiladas,
Visibles por el hombre.
Tarde creada de fábula de musas,
Ojos perfilados del verde de las hojas,
Besos lanzados,
Caricias de fuego que desprende el cuerpo en gotas.
¡Luna que manda!
Pasos que lloran el invierno,
Noche que crece en el misterio.
¡Ojos muertos!
Y, ¡callado! y, ¡vencido!
Camina junto al recuerdo.
Palabra hablada o escrita,
Por un borracho parido.
Lola García Cano
miércoles, 5 de agosto de 2009
sábado, 1 de agosto de 2009
OCÉANO DEL LENGUAJE
OCÉANO DEL LENGUAJE
Traducido en olas que hondean,
Buscando perlas en conchas.
Gaviotas que murieron de frío,
Como tiza de glacial.
Desnuda silueta en la neblina de la aurora.
Alma que se traduce en una vieja canción casi olvidada,
Donde la mirada,
Es un saludo y, hermana de las lágrimas.
Memorias avenidas de gigantes de cristal que gobiernan caminos propios.
Perfume de musa excitada,
Resbala por los senos.
¡Vicio de querer!
Visiones escondidas en frases.
Océano del lenguaje que escupe recuerdos viejos,
Besos llagados.
Amanecer que entra,
Da paso al rocío.
Desnuda silueta en la neblina de la aurora.
Perfume de musa excitada,
Resbala por los senos.
Océano del lenguaje traducido en olas.
Lola García Cano.
Traducido en olas que hondean,
Buscando perlas en conchas.
Gaviotas que murieron de frío,
Como tiza de glacial.
Desnuda silueta en la neblina de la aurora.
Alma que se traduce en una vieja canción casi olvidada,
Donde la mirada,
Es un saludo y, hermana de las lágrimas.
Memorias avenidas de gigantes de cristal que gobiernan caminos propios.
Perfume de musa excitada,
Resbala por los senos.
¡Vicio de querer!
Visiones escondidas en frases.
Océano del lenguaje que escupe recuerdos viejos,
Besos llagados.
Amanecer que entra,
Da paso al rocío.
Desnuda silueta en la neblina de la aurora.
Perfume de musa excitada,
Resbala por los senos.
Océano del lenguaje traducido en olas.
Lola García Cano.
TU RECUERDO ME SUEÑA
TU RECUERDO ME SUEÑA
La noche, continua oscura arropando destrezas del olvido.
¡Tu llanto, es mi llanto!,
Aquel que mana de mi alma.
Entierro mis manos en la sábana,
¡Tu recuerdo me sueña!
Gemidos retorcidos,
Lenguaje de portentos.
Callaron las guitarras, en un letargo,
Parecido a la muerte.
Mi boca se seca en el espacio helado, y,
Doy rienda suelta al universo que habita en el redil de mi cabeza,
Un susurro danzado.
Destrozar con el llanto las paredes, del ¡No puedo!
Parir una alborada de bravos oleajes en las manos de mi abrazo,
Con guitarras que antaño callaron.
¡Abro los ojos!, y,
Me obligo a callarme.
La noche continua oscura,
Arropando destrezas del olvido.
Lola García Cano.
La noche, continua oscura arropando destrezas del olvido.
¡Tu llanto, es mi llanto!,
Aquel que mana de mi alma.
Entierro mis manos en la sábana,
¡Tu recuerdo me sueña!
Gemidos retorcidos,
Lenguaje de portentos.
Callaron las guitarras, en un letargo,
Parecido a la muerte.
Mi boca se seca en el espacio helado, y,
Doy rienda suelta al universo que habita en el redil de mi cabeza,
Un susurro danzado.
Destrozar con el llanto las paredes, del ¡No puedo!
Parir una alborada de bravos oleajes en las manos de mi abrazo,
Con guitarras que antaño callaron.
¡Abro los ojos!, y,
Me obligo a callarme.
La noche continua oscura,
Arropando destrezas del olvido.
Lola García Cano.
SOL DE LEVANTE
SOL DE LEVANTE
Angustia agazapada, del sol de levante
que se rompe en las paredes blancas.
Luces que se van a través de la ventana.
El horizonte se pierde, y,
mi mente sale de paseo.
Viento que viene,
la noche crece.
Espejos que devuelven la mirada, y,
por un instante,
presiento tu aroma,
olor a rosa mosqueta.
Y, ¡maldigo en voz alta!,
la angustia agazapada,
hostil y sedienta.
Mil pensamientos me llevan al mismo sitio.
Senos turgentes,
cabello rubio decorado con tu aroma,
besos que se esconden entre gemidos,
abrazos dormidos entre sábanas.
Viento que viene,
luces que se van a través de la ventana,
la noche crece.
Caigo sobre la rodilla pesada.
Mil pasos que llevan al mismo sitio,
manos vacías ajenas al destino, y,
¡Siento! Y ¡Miro! Y ¡Veo!, y,
maldigo la angustia agazapada hostil y sedienta,
del sol de levante,
que se rompe en las paredes blancas.
Lola García Cano.
Angustia agazapada, del sol de levante
que se rompe en las paredes blancas.
Luces que se van a través de la ventana.
El horizonte se pierde, y,
mi mente sale de paseo.
Viento que viene,
la noche crece.
Espejos que devuelven la mirada, y,
por un instante,
presiento tu aroma,
olor a rosa mosqueta.
Y, ¡maldigo en voz alta!,
la angustia agazapada,
hostil y sedienta.
Mil pensamientos me llevan al mismo sitio.
Senos turgentes,
cabello rubio decorado con tu aroma,
besos que se esconden entre gemidos,
abrazos dormidos entre sábanas.
Viento que viene,
luces que se van a través de la ventana,
la noche crece.
Caigo sobre la rodilla pesada.
Mil pasos que llevan al mismo sitio,
manos vacías ajenas al destino, y,
¡Siento! Y ¡Miro! Y ¡Veo!, y,
maldigo la angustia agazapada hostil y sedienta,
del sol de levante,
que se rompe en las paredes blancas.
Lola García Cano.
HIJOS DEL PECADO
HIJOS DEL PECADO
Y los hijos del pecado escapan veloces,
como viento que brama.
Ocupando el llano de hierbas secretas,
algunas veces pardas.
¡Hijos ineptos!
Nacidos de la nada.
Mezquino idioma, en las últimas esquinas,
se sienten en sí mismos compañeros de sus manos indiscretas.
Alma desierta,
Sometida a la voluntad del tiempo.
Se rompen las cuerdas,
callan los violines.
Viento convertido en eco vacío,
ocupa ahora el llano.
Cuna y sepulcro, en la noche,
hallaron.
Batidos por el fuego,
anclaron los hijos del pecado.
Enterrados en olvido eterno.
Descansa sobre ellos,
la última gota de frío.
Y los nardos, y los lirios,
ocupan el llano de hierbas secretas,
algunas veces pardas,
de los hijos del pecado.
Lola García Cano.
Y los hijos del pecado escapan veloces,
como viento que brama.
Ocupando el llano de hierbas secretas,
algunas veces pardas.
¡Hijos ineptos!
Nacidos de la nada.
Mezquino idioma, en las últimas esquinas,
se sienten en sí mismos compañeros de sus manos indiscretas.
Alma desierta,
Sometida a la voluntad del tiempo.
Se rompen las cuerdas,
callan los violines.
Viento convertido en eco vacío,
ocupa ahora el llano.
Cuna y sepulcro, en la noche,
hallaron.
Batidos por el fuego,
anclaron los hijos del pecado.
Enterrados en olvido eterno.
Descansa sobre ellos,
la última gota de frío.
Y los nardos, y los lirios,
ocupan el llano de hierbas secretas,
algunas veces pardas,
de los hijos del pecado.
Lola García Cano.
LA VENTANA
LA VENTANA
Llorando el mal,
frente a la esquina de la ventana,
clavada en la calle,
perdí todo lo que nunca había ganado.
Me dice el viento que ya no estás.
Miré mis sentimientos,
aquello que el silencio, es el único,
que puede ocultar.
Es tiempo de sueños rotos,
ojos secos, a punto de cristalizar.
El viento ondea las ramas de los árboles,
de donde caen las hojas con un silencioso alivio
En el quicio de la ventana,
quedan mis deseos,
mis anhelos.
Una madeja de sentimientos,
convertida en gestos,
soledad hecha hacía las cajas de música,
piedras que se clavan como dique.
Me pierdo en las rendijas de aquella ventana,
dejando un húmedo rastro de alegrías,
que se fueron entre lágrimas.
¿Qué puedo desear de la nada?,
Tu sonrisa, invade mi memoria.
Pintaré de temblor nuevamente mi esquina,
solo podría rendirme el día que haya vencido.
Llorando el mal,
frente a la ventana,
clavada en la calle,
perdí todo lo que nunca había ganado.
Lola García Cano
Llorando el mal,
frente a la esquina de la ventana,
clavada en la calle,
perdí todo lo que nunca había ganado.
Me dice el viento que ya no estás.
Miré mis sentimientos,
aquello que el silencio, es el único,
que puede ocultar.
Es tiempo de sueños rotos,
ojos secos, a punto de cristalizar.
El viento ondea las ramas de los árboles,
de donde caen las hojas con un silencioso alivio
En el quicio de la ventana,
quedan mis deseos,
mis anhelos.
Una madeja de sentimientos,
convertida en gestos,
soledad hecha hacía las cajas de música,
piedras que se clavan como dique.
Me pierdo en las rendijas de aquella ventana,
dejando un húmedo rastro de alegrías,
que se fueron entre lágrimas.
¿Qué puedo desear de la nada?,
Tu sonrisa, invade mi memoria.
Pintaré de temblor nuevamente mi esquina,
solo podría rendirme el día que haya vencido.
Llorando el mal,
frente a la ventana,
clavada en la calle,
perdí todo lo que nunca había ganado.
Lola García Cano
ALMA POETA
ALMA POETA
Voy a cerrar los ojos en voz baja,
parir letras y pensamientos errantes.
Voy a pintar un papel enamorado, entre pálida tinta
con el suicidio de las gotas.
Voy a escribir
como un poeta ínclito de la tarde de ayer,
aspirante de lo bello,
tunda continua.
El sol rebelde que forja lanzas,
nubes que flechan con el parpadeo,
voz que queda suelta nacida del silencio.
Voy a describir la musa que,
se llevó sus rimas.
No debo callar hoy, o mañana.
Virtud de contemplar la miseria y,
soñar con cambiarla.
Voy a describir el árbol que, con desdén suelta sus hojas.
Miradas que concurren por la noche sin tocarse,
rastro impreso que llevan los surcos de un amor condenatorio,
palabras que llegan a oídos para morar,
engendradas con esfuerzo.
Voy a cerrar los ojos en voz baja,
parir letras, y, pensamientos errantes.
Lola García Cano
Voy a cerrar los ojos en voz baja,
parir letras y pensamientos errantes.
Voy a pintar un papel enamorado, entre pálida tinta
con el suicidio de las gotas.
Voy a escribir
como un poeta ínclito de la tarde de ayer,
aspirante de lo bello,
tunda continua.
El sol rebelde que forja lanzas,
nubes que flechan con el parpadeo,
voz que queda suelta nacida del silencio.
Voy a describir la musa que,
se llevó sus rimas.
No debo callar hoy, o mañana.
Virtud de contemplar la miseria y,
soñar con cambiarla.
Voy a describir el árbol que, con desdén suelta sus hojas.
Miradas que concurren por la noche sin tocarse,
rastro impreso que llevan los surcos de un amor condenatorio,
palabras que llegan a oídos para morar,
engendradas con esfuerzo.
Voy a cerrar los ojos en voz baja,
parir letras, y, pensamientos errantes.
Lola García Cano
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