EL BANCO
El silencio viaja en vacío,
Difundiéndose a través del llanto,
Posándose en el banco anclado del viejo parque que,
Tantas veces fue testigo de besos escondidos.
Testigo de la soledad,
De la música en la ronda de la noche,
Recogiendo abrazos entre risas,
Contando puertas y ventanas, y,
Quemando cigarrillos al son de una melodía conocida.
Un húmedo rastro de alegría que recorre como la enredadera
Por la pared de en frente de aquel banco, que,
Tantas veces fue testigo.
El invierno enfría le hierro forjado,
Deteniendo palabras,
Algunas veces vacías,
Esperando la próxima estación.
Ceden los segundos del tiempo.
El silencio viaja en vacío,
Difundiéndose a través del llanto,
Posándose en el banco anclado del viejo parque,
Que tantas veces fue testigo,
De besos escondidos.
Lola García Cano
sábado, 1 de agosto de 2009
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